En un solar propiedad de Da Leonor de Tobar y un trozo de terreno cedido por la reina D~ Juana (madre del Emperador Carlos V) lindante con la antigua muralla -según la Real Cédula de 24 de diciembre de 1530)-, se empezó a construir este Convento (en un principio denominado del Rosario), terminándose las obras en el año 1542. Puso su primera piedra el Príncipe Don Felipe, que por aquel entonces residía en Ocaña y donde pasaría gran parte de su niñez. IGLESIA: Es una planta rectangular de tres naves con ábside poligonal y seis capillas protegidas con artística rejería. Sus buenas proporciones (40 m. de largo por 21 de ancho en el crucero y 19 m. en la cúpula) y luces que le proporcionan sus grandes ventanales, hacen de la iglesia un lugar cómodo y amplio para las celebraciones religiosas. Entre 1888 al 1891 y bajo el rectorado del P. Fray Miguel Navarro fue pintada toda la iglesia y otras dependencias del convento, obra que ejecutó el lego Fray Luis Santiago, pintor y discípulo aventajado de Don Luis Madraza. Desde el zócalo hasta lo más alto de la cúpula se aprecia el gusto estético, sobre todo en las pinturas murales de
los paños derecho e izquierdo del crucero. Los cuadros del retablo son del P. Julio Ibañez, dominico igualmente y pintor realista formado en la Escuela de Roma. CLAUSTRO: Es éste una planta rectangular con dos alturas y escalera en los ángulos N.E. y 5.0. cubiertos de artesonados con tirantes y reforzadas las esquinas. El Claustro Bajo, lo componen lados de seis y ocho tramos con columnas de piedra de orden dórico, que descansan en un pequeño pedestal rematadas en su parte superior por arcos de medio punto y decorados por unos pequeños escudos. Todo el conjunto está cerrado por carpintería y vidrío. El Claustro Alto consta de doble número de vanos, doce y dieciseis por lado. Los pórticos de piedra se apoyan sobre columnas de orden jónico decoradas con medallones tallados en la viga. Todo el perímetro tiene una balaustrada clásica con algunas molduras labradas en piedra de Colmenar. Al igual que el bajo, está cerrado por carpintería metálica y vidrio en todos los vanos. En éste se encuentran instalados los Museos de Arqueología y el de Exposición Misional Dominica, al igual que el Coro.
CORO: Es, sin duda alguna, lo que más llama la atención, pudiendo muy bien ser comparado con los mejores de nuestras catedrales. Fue tallado en 1573 en madera de nogal de estilo renacentista italiano, obra costeada por el clavero de la Orden Militar de Calatrava, Fernando Fernández de Córdoba, y colocado en el convento dominico de Almagro. En 1866 el rector de la orden del convento de Santo Domingo de Ocaña, el P. Fray Antonio Viñolas lo compró a [YIsabel Aparicio pagando por él 11 .000 reales. En él se aprecian unos bajo-relieves muy suaves, pero de gran expresividad. Los del coro cuperior representan a un lado, santas y al otro, santos. Entre estos, ciertamente sin ser santo, está el mecenas que mandó tallar el citado coro. Son dignas de especial mención las "Misericordias" y, más aún, los bajo-relieves del coro bajo que representan personajes de la Biblia, hombres y mujeres agrupados separadamente y respondiendo en cuanto a su colocación a la del coro superior. MUSEO ARQUEOLOGICO: Es el fruto y la labor incansable a lo largo de algo más de treinta años del dominico Fray Jesús Santos Montes, en el que se recopilan cientos de piezas y objetos procedentes de Ocaña y su Comarca. En él pueden verse diferentes dos ellos en marfil finamente tallados, así como una talla en madera policromada de una Santa, obra del siglo XVI. En las salas 2~, 3.~ y 4~ se exponen arte chino (Taixan), Japón y otra de Filipinas, al igual que pinturas, trajes de época, escrituras, rosarios, divinidades, vírgenes pintadas en seda y platos decorados y una rica variedad de monedas de Hong Kong, China, Macao, Japón y Filipinas. Todo este conjunto de riquísimo valor y buen gusto fue pensado y ejecutado por el Rvdo. Prior de este convento, el P. Fray Augusto Antolinez Nava
|